miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL CUENTO DEL APRENDIZ DE ARTESANO


En busca del equilibrio: Ser un individuo equilibrado es una labor de artesanía psicológica.

RELATO:

“El aprendiz de artesano posó sus manos sobre la masa húmeda y deformada de barro y arcilla que reposaba en el torno, sabía que darle forma a la pieza que imaginaba en su cabeza era casi una quimera, dada su falta de experiencia y su anodina destreza.Sin embargo, alejando sus miedos, empezó a darle al pedal que engranaba el plato giratorio del torno, y una vez puesto en marcha cerró los ojos para dejarse llevar por el deseo de crear un jarrón…
Su pensamiento se extendió hacia sus extremidades como en una gran orquesta donde hay distintos instrumentos de cuerda, de viento, de percusión y las notas se van acompasando paulatinamente. A través de una concentración intensa se convirtió en el director de esa composición sonora, siendo capaz de mezclar, reunir y ensamblar una diversidad de elementos que le permitieran empezar una sinfonía.

A medida que apreciaba el calor en sus dedos por el roce del barro, se sentía cada vez más libre, independiente y bien avenido. Estaba empezando a construir aquello que siempre deseó, se encontraba delante de una aspiración importante. Él buscaba algo más que la sencillez de una representación melodiosa, conducía sus manos a crear algo que pudiera reflejar su felicidad.

Tras un largo vaivén de inquietudes perfiló la idea de proyectar en la figura, el equilibrio. Un equilibrio del cual no sabía si carecía en su interior.

Permaneció un tiempo más sintiendo el fango, buscando como expresar el conjunto de pensamientos que debían caracterizar su obra, todo aquello que él conceptuaba como equilibrio, estabilidad, madurez.
Mientras se fundía con aquella masa viscosa, iban aflorando las emociones obteniendo una buena conjunción entre los distintos ingredientes que se hospedaban dentro de su ser. El sabía que su equilibrio era algo inestable, que era algo que había ido adquiriendo a través de un crecimiento secuencial y continuo durante el transcurso de su vida. Era un concepto dinámico que no se había quedado instalado por siempre en su mente, estaba en movimiento al igual que el motor que hacia rodar la mezcla de arcilla entre sus dedos. Toda su existencia había estado plagada de sucesos que habían ido modificando y alterando su pensamiento, ahora él dibujaba con sus manos una escultura que le uniera a si mismo y le permitiera acceder, una vez consumada, a la propia imagen de equilibrio que tenía en su interior.

Cuando se sintió suficientemente absorto en la tarea que llevaba a cabo y logró diseñar una figura mental, se embarcó en un profundo estado que le permitió recapacitar acerca de sus aptitudes y limitaciones. Sabía, que como en la vida, no debía embarcarse en empresas con consecuencias adversas, así que, al tener conciencia de las claves de si mismo, desechó su primera idea demasiado vanidosa para realizar un segundo esbozo del equilibrio un poco más simple.

Inició la tarea intentando construir la peana del jarrón, realizar un proyecto coherente y realista que sustentase la base de la figura. Para conseguirlo desenterró los grandes pilares que sostenían su vida, el amor, la cultura y el trabajo. Removía aquellas cosas que se hacen sin improvisar, es decir, los pilares básicos de su existencia, en los que las imperfecciones deben pulirse a menudo para eliminar las lacras. Y así lo hizo, creó una base cilíndrica suficientemente ancha que con esmero alisó para no dejarla descompensada.
Con el proyecto ya iniciado, se le desplegó un abanico de emociones que se colaron por los entresijos de su paisaje interior, se dio cuenta de que sin esos principios no hubiera podido aventurarse a levantar un jarro. Sin amor no podría haber empezado a formar algo bello, y más aún, no podría apreciar su belleza una vez estuviera acabada su obra; sin cultura no podría evocar la estética, no podría ser dueño de su parcela interior que le permitiera una conjunción entre arte y diseño, porque no conocería lo externo; y sin trabajo no hubiera aprendido ni experimentado lo suficiente para encontrar la virtud y las mañas necesarias para crear algo.

Con la peana finalizada se aventuró con el contorno de la base, debía trabajar duro para moldear esa parte más extensa, inventar un tramo cóncavo que confluyera en otro convexo para permitir dar paso al cuello del jarrón.
Mientras ponía toda su pericia en ello, empezó la búsqueda interior de uno de sus peores enemigos y se encontró de frente con él, la voluntad. Sabía que debía hacer el ejercicio de mantener una voluntad sólida, firme, recia, compacta, consistente, al igual que su jarrón. Todos sus retos y metas estaban ahí frente a su ser, necesitaba tener determinación, apuntar hacia su objetivo, sin detenerse ante nada, sabía que llegaría más lejos con su voluntad que con su inteligencia. Debía desarrollar en su interior varias notas clave, el orden, la motivación, la constancia, la disciplina, hacer aflorar la costumbre de no dejarse vencer ante los conflictos y de gobernarse sin perder los estribos a pesar de las dificultades, roces y fracasos.
Muy entroncada con esta idea quedaba la base de su jarrón, tenía que darle una forma justa y templada, al igual que cuando se les da a las cosas la importancia que realmente tienen.
Un juicio sereno hace de intermediario entre la razón y la pasión, y la base de la vasija debía ser igual de justa y serena, para que así, de un modo ecuánime enlazara el pie con la boca del recipiente.
Con la base ya perfeccionada reposó sus manos en el vértice que brotaba al final de la obra semiacabada, se concentró en ese punto que significaba dejar atrás los inconvenientes del inicio y el desarrollo para seguir adelante con la culminación, de la misma manera que en su vida, debía ser capaz de superar y digerir las heridas del pasado para sentir el presente.
Debía evocar el pasado como el conjunto de experiencias que le habían hecho sentarse en el taburete, abriendo su cuerpo al porvenir, consiguiendo pasar las páginas negativas como un ejercicio de salud mental y olvidándose de quedar atrapado en la tupida red del dolor, de las dificultades y de las neurosis que cualquier experiencia espinosa nos obliga a vivir.
Debía mostrarse hacia el futuro en sintonía con su corazón y su cabeza, su intelecto debía fundirse con su afecto, de esa forma podría entornar el cuello del jarrón como un modelo de identidad positivo, atrayente y con coherencia interior que no estuviese arrastrado por la imitación de ejemplos cotidianos enfermos o cosas huecas de contenido artístico, superficiales y vacías que no provocan ningún tipo de admiración.

Y así lo hizo, puso toda su pasión y paciencia, se desinhibió de posibles atranques y le dio forma al cuello, consiguió proporcionar sentido al jarrón, lo matizó con fuerza, coherencia y lo más importante con una finalidad y un destino.

Tras un sensual estado de letargo como el que sufre un hambriento tras un copioso banquete, se apartó del taburete, del torno, del pedal y del plato, pero no del jarrón. Mantuvo su mirada fija en él. Había conseguido lo que su mente había proyectado la segunda vez que esbozó la figura, se sintió más que satisfecho.
Al rato, se dio media vuelta con la intención de volver al día siguiente y admirar la obra que tanto sacrificio espiritual le había costado.

Al día siguiente, al volver, vio una masa seca y uniforme de barro que dibujaba un jarrón sencillo y desnudo que podría pasar desapercibido en cualquier tienda de artesanía. Se planteó la situación con apatía, sin embargo, consideró más oportuno tantearlo como un reto, creyó que tal vez no era su destino ser artesano pero se convenció de que en otro momento que tuviera mayor inspiración volvería a intentar hacer un jarrón más bello, más pulcro y más equilibrado.
Y así, esperando la inspiración pasaron los días, los meses, los años y ésta no llegó, tal vez no volvió a tener la oportunidad de sentarse frente al torno, o puede que la idea de ser artesano era demasiado presuntuosa, pese a ello, al aprendiz de artesano, durante todos los días, todos los meses y todos los años de su vida hasta el día de su muerte, importunado algunas veces por dificultades y bienaventurado otras veces por la fortuna, al igual que su jarrón, tuvo una vida equilibrada y con una finalidad.”

“La búsqueda interior alberga tesoros inexplorados.”

viernes, 5 de septiembre de 2008

AMA, AMA Y ENSANCHA EL ALMA

Removiendo en el cajón he dado con este tema que es algo más que un grito a los cuatro vientos...

Me ha parecido una buena canción para compartir, que la disfrutéis...

Premio para el primero que adivine el grupo, disco y año...

sábado, 16 de agosto de 2008

LO QUE NO SE VE


En el mundo que nos rodea, lo que no se ve, lo que no se palpa, lo que no se percibe, tiene mayor importancia que todo lo que podemos apreciar mediante nuestros sentidos. Durante muchos años de nuestras vidas aprendemos todo aquello que nos enseñan cuestionándolo más bien poco. Creamos arreglos mentales de lo que es la realidad, asimilamos el espacio, el tiempo, la cultura que nos rodea, la religión, los vínculos entre humanos, el bien, el mal y así numerosos pensamientos que influyen en nuestra toma de decisiones.
A medida que se toma conciencia de la consecuencia de los actos que conlleva nuestra forma de ver las cosas, alteramos nuestros hábitos de reflexión y decidimos si seguir actuando de la misma manera o no.
Cada uno de nosotros poseemos un patrón de conducta muy similar al resto, sin embargo, hay algo que nos hace únicos y eso es, además de la genética aleatoria que recorre nuestras entrañas, el conjunto de experiencias que vamos obteniendo durante el transcurso de nuestro viaje.
Sin embargo, hay experiencias que no son tangibles por nuestros sentidos, son ideas que en nuestra mente son ciertas, pero que han sido experimentadas por otros y han llegado a convertirse en algo nuestro sin vacilar, son esas miles de cosas que damos por sentado.
Puede ser algo que nos han dicho o han mostrado y que en función de la influencia del interlocutor nos las hemos creído o no.
Lo importante de ello radica en que en esta vida, al ingenuo de a pie, al que no le han enseñado a poner en duda aquello que ve, vive y vivirá en un mundo creado a su medida, pero lejano a la realidad que le rodea.
Hay que luchar por la verdad de las cosas aunque ello conlleve transitoriamente confusión, controversia o genere decepción, pues para crear un mundo mejor debemos confluir en una misma realidad o alcanzar la más semejante posible entre individuos, puesto que las realidades individuales generarán diferencias, poca aceptación, envidias, etc…
No mueras en vida, no dejes de preguntarle a tu alma el porqué de las cosas, tenemos un fin en esta existencia que no es ganar dinero o ser el primero en algo, por mucho que nos lo quieran imprimir en la frente.
Es imposible dar de baja todas las fábulas que ha ido formando nuestra cabeza, pero para poder sentirse completo hay que ir reescribiendo el cuento poniendo en duda todo lo que nos rodea.
La realidad está en nuestras mentes y se puede incidir sobre ella, la curiosidad no debe desaparecer, no hay que dejarse arrastrar por la nebulosa gris de las sociedades tóxicas que muestran una realidad lejana a la verdad.

Alguien nos trajo aquí para llevar a cabo algo, aunque no entendamos el porqué, pero lo que si sabemos, es que podemos discurrir y opinar sobre las cosas de nuestro alrededor y también sabemos que eso nos gusta porque lo hacemos constantemente con nuestros vecinos, amigos, enemigos, familiares, desconocidos...
Por ello, hay que mantener el espíritu crítico pero redirigirlo para vislumbrar aquello que no se ve, aquello que damos por hecho, conseguir dar más luz a una realidad que muchas veces es oscura, para así ayudar al prójimo y a ti mismo a saber que es ese algo que debemos llevar a cabo.
"Busca lo que no se ve y te encontrarás a ti mismo."

miércoles, 30 de julio de 2008

CORRUPCION MORAL


El abuso de poder para el beneficio personal, transgredir compromisos, utilizar privilegios, obtener un beneficio ajeno al bien común…

¿Qué factores nos incitan a tomar decisiones para comportarnos de forma corrupta?

Las raíces son demasiado antiguas y han evolucionado para ser perdurables en el tiempo. Las enseñanzas pasan de generación en generación, los vínculos y relaciones que las mantienen se consolidan por ser el modo de vida de mucha gente y el factor clave es que casi todos los sistemas favorecen la corrupción.
A nivel interno nos afectan diversas causas como la falta de educación, la carencia de conciencia social, el desconocimiento, los infravalores humanos, los paradigmas distorsionados, etc…
A nivel externo también ayuda la impunidad de algunos actos que se cometen, los antivalores que fomentan algunos modelos sociales, el excesivo poder que otorgan determinados cargos públicos, la falta de transparencia en la información encubriendo lo que no interesa sacar a la luz y sobretodo la extrema complejidad del sistema.

El dilema moral radica en que las normas establecidas no son igual de válidas para todos, puesto que ningún gobierno puede determinar el límite del bien y del mal sin incidir positivamente en ciertos colectivos en detrimento de otros. De todo ello es fácil concluir que los sistemas sociopolíticos en los que existe corrupción no son sólo un fracaso sino que hasta la fecha no han inhibido la decisión individual de infringir las normas impuestas por éstos.

Éstos sistemas que se rigen por afinidades culturales, lingüísticas, geográficas, que aglutinan a todos sus habitantes en un saco tejido con el legado histórico, que tras arduas conquistas y reconquistas, se han ido formando bajo el denominador común de una bandera, han estado capitaneados por representantes que han cometido actos atroces con total impunidad bajo la consigna del bien y a su vez han conseguido desterrar a "iluminados" por actos corruptos contra el sistema bajo la consigna del mal.

Un sistema que generaliza, hasta la fecha, ha demostrado no ser un sistema sólido, y los macrosistemas a los que tiende la sociedad actual globalizada, con entes supranacionales como la ONU, el FMI, el Banco Mundial, etc... no son más que augurios del declive de los sistemas sociales.
Si nos corrompemos es porque la moral que nos enseñan dista demasiado de la verdadera moral.
Ser radical frente al sistema es menos inmoral que resignarse al mismo.

jueves, 26 de junio de 2008

EL LENGUAJE DEL UNIVERSO


Las matemáticas (inventadas o descubiertas) nos ayudan a explicar muchos fenómenos y en ocasiones son la respuesta para entender el modo en que percibimos la naturaleza. Pitágoras y Galileo pensaban que los números eran un hallazgo, mientras que otros pensadores han opinado que son una simple invención humana.
Lejos de buscar que fue antes si el huevo o la gallina, se me antoja pensar… ¿Qué misteriosa relación guardan la belleza, los números y la naturaleza?

El número áureo es una de las respuestas, un número sorprendente que se representa por la letra φ (fi) y es aproximadamente 1,61803398874, conocido popularmente como la "Proporción Áurea". Esta proporción fue definida por Euclides hace más de dos mil años a raíz de su papel crucial en la construcción del pentagrama, al cual se le atribuyen propiedades mágicas. Desde entonces la proporción áurea ha hechizado a matemáticos, filósofos, científicos y artistas en el transcurso de la historia.
Parece ser que esta proporción numérica se encuentra en infinidad de formas, desde las más diminutas como los microorganismos, hasta las galaxias más lejanas...

Este número también se dedujo, 1500 años después de Euclides, por el matemático Fibonacci gracias a su famosa secuencia:

1 + 1 + 2 + 3 + 5 + 8 + 13 + 21 + 34 + 55 + 89 + .....

Para calcularlo se debe partir de cualquier número y sumar el siguiente en orden ascendente, de esa forma se obtendrá una secuencia infinita. El número misterioso saldrá de dividir cada número por el anterior.

El astrofísico Mario Livio, en su libro "The Golden Ratio" expone algunas lindezas sobre esta proporción:

La podemos encontrar en la relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal, en la disposición de los pétalos de las flores, en la distribución de las hojas en un tallo, en los colmillos de un elefante, en la trayectoria del vuelo de un halcón cuando caza a su presa, en la distancia entre las espirales de una piña, en la distancia entre las espiras de cualquier caracol...

En el hombre también se manifiesta, por ejemplo en la relación que hay entre la altura de un ser humano y la altura de su ombligo, entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos, entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla, entre el diámetro de la boca y el de la nariz, entre el diámetro externo de los ojos y la línea inter-pupilar…
Está comprobado que la mayor cantidad de números phi en el cuerpo y el rostro hace que la mayoría de las personas reconozcan a esos individuos como guapos, bellos y proporcionados.

También esta proporción ha sido utilizada en el arte, en las estructuras formales de las sonatas de Mozart, en la Quinta Sinfonía de Beethoven, en obras de Schubert… puede que las compusieran de manera inconsciente, o ¿no?... Asimismo ha sido utilizada y encontrada en diferentes índoles artísticas, como la pintura, la escultura, la arquitectura, etc...

Es sorprendente encontrarla también en las formas de huracanes, de remolinos, en fósiles, en galaxias que contienen billones de estrellas, en agujeros negros, incluso hay quien se atreve a decir que está conectada con el comportamiento de los mercados de valores.

A pesar de que puede o no tener conexión con numerosas realidades que aún desconocemos, es incuestionable que ahí está. Está en mí, en ti y por lo visto en muchas de las cosas que nos rodean y que ofrecen cierta atracción a nuestros sentidos.
Todo ello, impregna a esta proporción de un misticismo extravagante...
La única conclusión que se me ofrece es que todo está conectado, desde lo más ínfimo a lo más grande... y que no es por casualidad sino que existe algún motivo oculto aún por descubrir... una especie de orden en el caos...

miércoles, 25 de junio de 2008

¿HASTA CUANDO?



En una botella se introduce una bacteria y se tapa. Ésta se reproduce una vez por segundo, de modo que pasado 1 segundo hay 2 bacterias en la botella, y pasados 2 segundos hay 4 bacterias. ¿Cuanto tardarán las bacterias en darse cuenta de que no caben en la botella?

Este es un ejemplo de la limitación de la mente del ser humano.
Las bacterias sólo tendrán 1 segundo para percatarse de que ya no caben en la botella, es decir cuando la botella se encuentre a la mitad, al segundo siguiente estará llena y no tendrán tiempo de reacción, morirán.
Los humanos somos incapaces de asimilar mentalmente las consecuencias de las progresiones geométricas y si no nos apresuramos en darle la importancia que tienen, sufriremos en breve un colapso.
Aquí muestro algunas gráficas que se asemejan a una progresión geométrica y que desgraciadamente auguran un futuro desalentador:



-Población:


















-Emisiones de CO2:


















-Temperatura terrestre:





















- Producción y consumo de petróleo:

























-Deforestación:

















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Y así podríamos continuar, con otros ejemplos como el consumo de materias primas, la hambruna, la extinción de especies, la pobreza, las enfermades psicológicas, la deuda de los países, la contaminación del mar, los fenómenos climatológicos, la basura, etc.

Nuestra botella, La Tierra, está al borde del colapso y puede que hoy no, pero puede que mañana o puede que de aquí a cincuenta años, ya no haya vuelta atrás....

lunes, 16 de junio de 2008

¿LA VERDAD ESTÁ AHÍ FUERA?


Alguien dijo: "El cerebro no fue diseñado para saber la verdad sino para sobrevivir." Ahora bien si no estamos diseñados para saberlo ¿porqué estamos diseñados para preguntárnoslo?

Nuestra capacidad de invención es casi ilimitada, fantaseamos hasta llegar a crear, sin embargo la iniciativa se ve limitada a obtener un beneficio propio e individual, que pocas veces tiene en cuenta el colectivo. La cultura o sociedad reinante favorece el individualismo, los comportamientos déspotas y malhumorados, puesto que mayoritariamente son los de menor esfuerzo y comportan una recompensa a corto plazo.

Sabemos que los proyectos a largo plazo en colectivo conforman una base sólida en nuestro comportamiento, un equilibrio mental que estrecha los lazos humanos y favorece la sensación de luchar por algo que tiene sentido, sin embargo, el error radica en que el proyecto de futuro suele ser algo que beneficia a muy pocos (Gobiernos en la sombra, organizaciones gubernamentales, medios de comunicación, empresas energéticas, empresas financieras, instituciones religiosas, corporaciones locales, etc...)
Desgraciadamente estos colectivos liderados por unos pocos han formado parte de nuestra percepción de la vida, como el escenario cotidiano que influye en la toma de nuestras decisiones. Y pocas veces lo cuestionamos a fondo.
En general, nuestros proyectos de futuro que deberían consolidarnos una base sólida de pensamiento, se fundamentan en algo en lo que nosotros no creemos si no que nos han hecho creer. Nacer, crecer y trabajar para poder consumir y reproducirse y de esa forma seguir consumiendo, esta es nuestra supervivencia.
Puesto que nos hemos conformado con pensar que no estamos diseñados para saber la verdad, se la han inventado y nos la han hecho creer a beneficio de unos pocos.

Si partiéramos de cero o reinventasemos lo existente aunando esfuerzos y tiempo en diferentes proyectos colectivos con una finalidad fraternal, y no en proyectos creados por empresas que no tienen más finalidad que acelerar la inercia de este sistema inventado, podríamos caer en la cuenta de que nuestro cerebro sí que está diseñado para saber la verdad y no simplemente para sobrevivir. La cuestión es buscar un nuevo enfoque y para ello hay que cambiar la mentalidad.

El problema es que seguimos fomentando el individualismo con cosas como creer que es demasiado osado compartir un pensamiento de este tipo con cualquier desconocido, o lo que es peor, con algún conocido...